Seúl día 3: Oppa Gangnam Style!

Nuestro tercer día en Seúl estuvo marcado por dos extremos totalmente opuestos: Continuamos sumergidos en el Seúl antiguo visitando dos de los palacios reales que nos faltaban conocer… y terminamos cerrando el día en la parte más moderna y ostentosa de la ciudad, el famoso distrito que el cantante surcoreano PSY inmortalizó en la canción Gangnam Style! Al mismo tiempo, declaramos como definitiva nuestra pelea con la cocina coreana y terminamos encontrando nuestra salvación, todo en un mismo día.

I: SEÚL ANTIGUO… y oficialmente peleados a muerte con la comida picante!

La ciudad de Seúl cuenta con cinco palacios reales, legado de la dinastía Joseon, una de las más importantes de Corea. Si bien cada uno guarda una historia particular, todos tienen una estructura parecida, incluyendo la sala del Trono y del Consejo, los cuartos residenciales y sus jardines. Antes del viaje nos habían desaconsejado hacer algo así como un tour express por los cinco palacios, siendo preferible dedicarle su tiempo a cada uno para evitar llegar al punto donde todo nos parece lo mismo y dejamos de apreciar cada lugar particular. Como no teníamos tantos días en Seúl, decidimos visitar sólo tres de ellos:

  • Gyeongbokgung: Lo visitamos nuestro segundo día en Seúl. Fue nuestro favorito y te lo contamos en este post.
  • Changdeokgung: Su particularidad es su jardín posterior, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
  • Deoksugung: El único que integra elementos occidentales en su estructura.

Estos dos últimos son los que decidimos visitar en nuestro tercer día en Seúl. En realidad, al palacio Changdeokgung ya habíamos querido ir el día anterior pero tuvimos que posponerlo ¿Por qué? Porque su verdadera joya y lo que motiva la visita de la mayoría de los turistas es su jardín posterior, llamado “Secret Garden” o Huwon. El problema con el Secret Garden es que su acceso no es libre; solamente se puede acceder con guía y las visitas parten a determinadas horas del día… Esto hay que tenerlo muy en cuenta a la hora de organizar nuestro itinerario diario en Seúl.

Bienvenidos al Palacio Changdeokgung

Palacio Changdeokgung. Abre todos los días excepto los lunes, desde las 9:00 hasta las 17:30-18:30 dependiendo de la época del año. La entrada para acceder al palacio y al Secret Garden cuesta KRW 8.000 para los adultos. Las visitas guiadas al Secret Garden en inglés parten a las 10:30, 11:30, 14:30 y 15:30 (la visita de la 15:30 no está disponible en diciembre y enero) y el cupo máximo por grupo es de 100 personas. Les recordamos de nuevo que no se puede acceder a esta parte del palacio fuera de esos horarios.

Decidimos empezar el día en este palacio y a las once en punto ya estábamos en la entrada para poder ingresar en la visita de las 11:30…

Listos para entrar al Secret Garden
Nuestra guía

Nuestra primera impresión del jardín fue, por lo menos, injusta. A ver, nosotros veníamos con mentalidad-Japón y nuestra idea de jardín era muy parecida a la de un jardín japonés. Cuando en Kyoto entrabas a un jardín ya era como entrar a un mundo que rozaba la perfección y si encima te decían que había que pagar una entrada extra e ingresar de forma exclusiva con un guía, ya estabas empezando a alucinar. Pero Corea es Corea, y acá aprendimos que a pesar de su cercanía geográfica cada país tuvo una historia particular –y en determinado momento histórico, hasta opuesta y enfrentada- y por supuesto que los jardines coreanos no tenían absolutamente nada que ver con los japoneses. Pero nosotros veníamos con el ideal de los jardines japoneses y nos encontramos con un jardín más desordenadado, boscoso, no tan lineal y estructurado, sino más natural y salvaje, con los pabellones y edificios sumergidos en este entorno. Qué injusta nuestra mente y esa manía de querer comparar todo el tiempo… así y todo, el Secret Garden fue lo más lindo del palacio.

Secret Garden

La visita al Secret Garden duró alrededor de una hora…
Ya les contamos en el post anterior que es muy común ver a los locales vestidos especialmente para la visita a los Palacios… En los alrededores hay muchos lugares que alquilan estos trajes!

Para seguir en la onda palaciega, el tercer palacio que visitamos fue Deoksugung. Mucho más pequeño que sus compañeros, no tardamos tanto tiempo en recorrerlo… y siguiendo con la manía de comparar, francamente uno se queda con sabor a poco si viene de cualquiera de los otros palacios que ya habíamos visitado, mucho más imponentes y amplios. La entrada es también más económica, KRW 1.000. Está abierto todos los días excepto los lunes, desde las 9:00 hasta las… atención acá… 21:00 hrs! Sí, es el palacio real que cierra más tarde, para tener en cuenta a la hora de organizar el día…

Contrastes entre el Seúl antiguo y el moderno en el palacio Deoksugung

Pero entre palacio y palacio hubo un bache… y ese fue el tiempo que nos tomamos para almorzar y oficialmente nos declaramos en guerra con la comida picante. Todo empezó cuando decidimos volver al Bukchon Hanok Village, ese barrio tan pintoresco en el que ya habíamos estado el día anterior, dispuestos a almorzar. Nuestro problema: Con el tema de la comida picante ya estábamos con todas nuestras alertas encendidas y ante el menor color rojizo que tuviera una comida, nos pegábamos media vuelta y seguíamos en la búsqueda. En Seúl comer no es tan económico como en otros países asiáticos, así que –encima de que teníamos hambre- cada error se pagaba caro, por lo que no queríamos fallar en la elección. Finalmente, decidimos probar un snack callejero que nos había recomendado Martin, nuestro host: Fried rice cake. Se veía totalmente blanco y la vendedora nos juró que era no spicy. Ilusos, ilusos, ilusos. Al primer mordisco, terminamos corriendo hacia el 7-Eleven más cercano –por suerte en Asia hay uno cada tres metros- a comprar algo para tomar porque nos sentíamos morir de lo picante que estaba. Hambre y cansancio no estaban siendo una buena combinación.

Decidimos probar suerte hacia la zona de Insadong, entre sus calles comerciales tenía que estar la salvación… Y si, finalmente encontramos un local de Gimbap (sushi coreano) que ya habíamos probado el día anterior, así que decidimos entrar e ir por lo seguro –o lo que nosotros creíamos como seguro-. Porque, como se podrán imaginar, cuando estaban armando nuestro roll divisamos a la cocinera mandándole una pincelada con algo rojizo. Si, era picante. No, no picante al estilo wasabi. Picante al estilo ají molido, putaparió y todo junto. Teníamos ganas de llorar del hambre, habíamos desarrollado algo parecido a miedo a comer… porque todo lo que nos rodeaba era picante y nosotros simplemente lo odiábamos. Pensábamos en qué momento la Lonely Planet posicionaba a Seúl como una de las ciudades gastronómicas por excelencia… nosotros no encontrábamos nuestro lugar y eso ya nos estaba poniendo fastidiosos. Nos dimos por vencidos, nos compramos un café en el Starbucks que estaba enfrente y decidimos que eso había sido nuestro almuerzo. Pero nuestra suerte daría un vuelco inesperado en un par de horas…

II: SEUL MODERNO… y comiendo hasta reventar!

Oppa Gangnam Style!

Después de dos días a puro palacio, había llegado la hora de conocer la otra cara de Seúl, una de las ciudades más modernas del mundo. Y esa otra cara la encontramos en el distrito de Gangnam. Siiiii… el mismo de la canción que escuchábamos hasta en la sopa hace un par de años! La vida en este distrito está marcada por el lujo, el consumismo extremo y el entretenimiento, y de hecho, la canción representa de una forma irónica una crítica a ese estilo de vida. Cuando salimos del metro y nos enfrentamos con esta faceta de la ciudad, no pudimos evitar sentir que nos habíamos teletransportado a Tokyo! Avenidas, rascacielos, luces de neón que desafiaban el atardecer, tiendas para donde se mire… a los costados y hacia arriba, como una invitación constate al consumo. A la salida de la estación de metro encontramos un escenario listo para que cualquiera baile al ritmo de la pegadiza canción… Según nos comentaron, hace un par de años se armaban colas para poder subir; cinco años después de su estreno, nosotros lo encontramos prácticamente vacío.

¿Se acuerdan que les contamos que este día encontramos nuestro paraíso en medio de la comida picante? Bueno, fue justamente acá, caminando casi de casualidad por las calles de Gangnam. Y se merece oficialmente el nombre de paraíso, porque jamás hubiésemos podido pedir algo mejor. Fanáticos de Nueva York, si cualquiera nos pregunta donde probamos las mejores hamburguesas, los dos diríamos al mismo tiempo: ¡En Nueva York, en Shake Shack! Cuando dimos vuelta la esquina y vimos el famoso cartel de Shake Shack ahí en pleno Seúl no lo podíamos creer, fue casi como una alucinación en medio del desierto… Y así encontramos nuestra salvación, que casualmente no tuvo nada de coreano (¡Perdón Seúl!) Nos pedimos literalmente dos combos cada uno y fuimos las personas mas felices del mundo, compensando todo lo que habíamos sufrido con el picante los últimos días…

Con la panza llena, volvimos al Hostel y nos acostamos temprano: Al día siguiente nos esperaría una de las mejores experiencias que vivimos en Seúl: ¡Subir a la montaña Bukhansan! ¡Nos vemos en el próximo post!

Y para los fanáticos de Shake Shack, les dejamos este mapa con todos los locales del mundo!

Nuestro salvador en el mundo de la comida picante… La cola que llega hasta afuera del local confirma nuestra opinión de que son las mejores hamburguesas del mundo!

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