Recorriendo Versalles en invierno

Hay viajes que surgen de la nada. Estamos armando una ruta, leemos, planificamos, seguimos leyendo; qué ganas de ir a esta ciudad, analizamos la situación, encaja bien, la incluimos en el itinerario y vamos. Pero hay otros viajes. Hay ciudades que no surgieron de la nada. Hay sueños de viajes que empezaron en un momento y lugar determinado; uno puede cerrar los ojos y recordar casi perfectamente la situación que gatilló algo en nuestro interior que nos hizo sentir la necesidad de conocer ese lugar. Sin importar que encaje bien o no en un itinerario. Y Versalles fue una de ellas. Fue una noche de sábado tirados en un sillón, y gracias a Woody Allen y su “Medianoche en Paris” que tuvimos la certeza de que teníamos que ir.

El problema, sin embargo, era que nosotros viajábamos en Enero, en pleno invierno europeo… no teníamos muchas expectativas de poder ver esos jardines en todo su esplendor. Estábamos un poco preocupados, sabíamos que no era la mejor época para ir, y nosotros soñábamos con ese Versalles que nos muestran en las fotos, florecido, con un cielo celeste y el calor acompañando las largas caminatas, o por qué no, recorriendo los jardines en bicicleta o en un carrito de golf.

Finalmente, sin muchas ilusiones, habíamos pensado dedicarle medio día a Versalles y volver por la tarde para visitar el Louvre –los viernes la entrada es gratuita para menores de 26 años a partir de las 18 horas-. Y a la hora de ir, preferimos no hacerlo solos. Sentíamos que era un lugar lleno de historia y entrando solos corríamos el riesgo de perdernos muchos rincones y detalles que de otra forma nos hubiesen pasado desapercibidos; hay lugares en los que necesitamos ese condimento histórico extra para valorar más cada paso. Por eso es que decidimos ir en un Walking Tour de SANDEMANs que, a diferencia de otros, no es a base de propinas sino que se paga un monto fijo de €30. Sale desde el centro de París y se recorren todos los jardines hasta casi cerca del mediodía. Nuestra guía fue Alessandra y no les podemos explicar la capacidad que tenía para transportarte con palabras al Versalles del pasado y contando la historia de los reyes Luises de una forma casi adictiva.

¡Recién llegados!

Versalles en pleno invierno: A pesar del frío, las nubes y la nieve; Versalles es un lugar mágico para visitar en cualquier momento del año

Y sólo con empezar a caminar por esos jardines, escuchando sus historias, supimos que teníamos que dedicarle el día entero y volver temprano no iba a ser una opción. Entendimos que en Versalles no hay una mejor época para ir. Son lugares que hay conocer alguna vez en la vida, que te atrapan, que te hacen conocer un tipo de belleza que hasta ese momento no sabías que existía.

Jardines del Palacio: Por un problema con la cámara, la mayoría de las fotos que tomamos por la mañana en los jardines… las perdimos! Esta es una de las pocas que sobrevivió…

Versalles es mucho más que el palacio. De hecho, el palacio no fue lo que más nos gustó. Llegar a Versalles fue, para nosotros, lo más cercano a viajar en el tiempo: Desde el primer momento en que cruzamos las puertas doradas del complejo –sin importar si había otros turistas, gente de seguridad o vehículos- nos transportamos, quedamos enamorados, impactados viendo algo tan perfecto, un lugar en el que cada centímetro tiene un propósito y todo estaba cuidado hasta en el más mínimo detalle. Era increíble imaginar que ese lugar había sido creado hacía mucho tiempo atrás, allá por el año 1600… y más de 500 años después estábamos nosotros ahí, disfrutando cada rincón que recorríamos, imaginando qué debieron sentir las personas que lo vivieron en aquella Paris del siglo XVII.

Llegamos a un Versalles típico de invierno, con el cielo nublado, una mañana ventosa y con muchísimo frío, árboles ubicados en filas perfectas con las ramas secas y aún sin florecer. Y aún en ese contexto, con un cielo cada vez más tormentoso –casi como si acercara el apocalipsis- vivimos uno de los días más mágicos de nuestra vida.

Cuando estábamos recorriendo los jardines, llegando al lago artificial, empezamos a sentir que el frío y el viento eran cada vez más y más fuertes. Alessandra estaba haciendo su máximo esfuerzo para hacerse escuchar y que no se volase su paraguas; y así fue como de un segundo a otro… ¡Empezó a nevar! Todos corrieron para refugiarse y nosotros, que no estamos acostumbrados a ver nieve, nos quedamos en el medio de los jardines solos, mirando como el increíble paisaje se iba tiñendo de blanco. Fue en ese momento cuando dejamos de ver gente a nuestro alrededor y… ¡El jardín era totalmente nuestro! Nos olvidamos del frío, nos olvidamos de que no estábamos vestidos para la nieve y nos estábamos mojando todo; nos quedamos disfrutando ese lugar que parecía sacado de un sueño y que por un momento fue sólo nuestro –después del momento cursi, terminamos secando hasta las medias en la estufa de un barcito y no podíamos más del frío, jeje-

Ya hacia el mediodía la nieve era cosa del pasado y el walking tour había terminado. Ahora podíamos seguir recorriendo Versalles a nuestro aire. Así que decidimos arrancar por conocer el famoso palacio por dentro. Por fuera es imponente, y por dentro está en gran parte convertido en un museo; nuestro rincón favorito fue la galería de los espejos, donde el Rey Sol recibía a sus visitas. Nosotros no somos muy fanáticos de los museos y recorrer el palacio puede llevar mucho tiempo; por eso, si pudiéramos volver el tiempo atrás hubiésemos acortado esta parte para darle más tiempo al resto de los jardines, al dominio de Maria Antonieta y al Grand Trianon.

El Palacio por dentro: La mayor parte está convertido en museo, lo cuál les va a encantar si son amantes del arte… sino, se puede tornar aburrido por momentos… Perdón!
La Galería de los Espejos, nuestro lugar preferido del Palacio: Construida por Luis XIV para deslumbrar a sus visitantes… y lo logró! Para la época, el espejo era un material muy caro, por lo que la mayoría de las personas nunca se habían podido ver en uno de cuerpo entero… y esta sala tiene, nada más y nada menos que… 357!!

Una vez que salimos del palacio-museo, decidimos ir al Dominio de Maria Antonieta… y esta fue una de las mejores decisiones que tomamos. Se puede llegar en unos carritos que te acercan por €5, pero nosotros preferimos ir caminando y seguir disfrutando del lugar. Mucha gente decide recorrer sólo los Jardines y el Palacio, sin entrar al Dominio… y para nosotros es un gran error!

Caminata hacia el Dominio de Maria Antonieta y el Grand Trianon… 30 minutos que valen la pena!
De camino al Dominio, salió picnic: Los sandwiches los habíamos llevado preparados, gracias al gran desayuno de nuestro hostel en París!
Llegando al Petit Trianon
El Palacio del Petit Trianon y su jardín inglés. Mucho más modesto que el Palacio de Versalles, fue el hogar predilecto de Maria Antonieta.
Templo del Amor, dentro del Dominio de Maria Antonieta

El Dominio de Maria Antonieta muestra otra cara de Versalles. Este era el lugar donde ella se escapaba de su realidad, se alejaba de las presiones de la vida de la realeza y jugaba a vivir como una campesina. De hecho, en gran parte del Dominio hay recreaciones de las casitas donde vivían los campesinos. El lugar es soñado. A cada paso encontrábamos casas rústicas con su pequeña entrada y sus huertas, rodeadas de lagos, y con el pasto más verde que pueda llegar a existir. Fue en ese momento cuando dejamos nuestro itinerario de lado, nos olvidamos de todo lo que nos faltaba conocer en París, del Louvre que ya no íbamos a ver por dentro, del cansancio de haber caminado todo el día, y pudimos vivir un momento mágico, estando en un lugar salido de un cuento de hadas, mirando el reloj esperando que el día nunca se termine.

En este momento particular sentimos que estábamos inmersos en un cuadro…

Lamentablemente, en el mundo real las horas corren, y cuando salimos del Dominio nos dimos cuenta de que ya era tarde y no íbamos a llegar a conocer el Grand Trianon, que admitía los últimos ingresos hasta las 17. Llegamos 17:10 y ganamos otra razón para volver pronto a Versalles. Ya estaba oscureciendo, así que emprendimos el regreso hacia el palacio, disfrutando de las últimas caminatas, intentando alargar la despedida.

El Grand Canal y el atardecer…

Conocer Versalles fue inolvidable. Y no sólo es un lugar que recomendamos, sino que directamente obligamos a quien vaya a Paris a que pase un día acá. Y no importa si es verano o invierno, si hace mucho calor, o si hace tanto frío que llega a nevar. Versalles tiene la capacidad de sorprender a cualquier visitante y es otro de esos lugares a los que sabemos que en la vida volveremos varias veces más.

 


Info práctica para visitar Versalles

¿Cómo llegar a Versalles desde el centro de París?

La forma más fácil y rápida es tomando el RER C (tren de cercanías) en dirección “Versaille-Chateau / Rive-Gauche”. Es importante saber esto porque la línea C tiene muchas ramificaciones y hay que estar atentos en el andén si no queremos terminar en el tren equivocado. El trayecto dura un poco más de 40 minutos. En cuanto a los tickets, hay que comprar los billetes de ida y vuelta en las máquinas de la estación indicando el destino –los tickets clásicos t+ para moverse por el centro de París no sirven para ir a lugares alejados como Versalles o Disneyland, porque esos sólo cubren la zona del centro o zona 1– Si querés chequear bien los mapas de las líneas de metro y RER, te recomendamos que sigas por acá.

SANDEMANs Tour de Versalles

Como les contamos más arriba, nosotros fuimos a Versalles en un Walking Tour de esta empresa, con Alessandra como guía, y lo recomendamos totalmente! Dura hasta el mediodía y se recorren los jardines, aprendiendo muchísimo de la historia del lugar. No es a base de propinas, el precio es de €33 (o €30 si son estudiantes) e incluye el pasaje ida y vuelta en el RER. Si bien en la página de SANDEMANs te da la opción de reservar, nosotros fuimos directamente ese día al punto de encuentro en plaza Saint Michel. Ojo porque este tour no sale todos los días. Pueden chequearlo bien en la página de SANDEMANs París.

Tickets y Precios

  • La entrada es totalmente gratuita para: Menores de 18 años de cualquier nacionalidad, menores de 26 años residentes de la Unión Europea y el primer domingo de cada mes para todos –sólo durante temporada baja, de noviembre a marzo-
  • En temporada baja –noviembre a marzo-, el acceso a los jardines es gratuito todos los días. El resto de los meses, hay que chequear según el día.
  • Jardines + Palacio: €15
  • Jardines + Dominio de Maria Antonieta y Grand Trianon: €10
  • Pasaporte conjunto (Jardines + Palacio + Dominio de Maria Antonieta y Grand Trianon): €18 por 1 día o €25 por dos días consecutivos.

Más info sobre eventos especiales, horarios de apertura y cierre según la temporada, etc… directamente en la página oficial del Palacio.

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