Primeras impresiones de Beijing

¡Nos vamos a China!

11 de abril. 9:50 am. Aeropuerto Internacional Gimpo, Seúl. Acabábamos de abordar el avión de Korean Air con destino a Beijing, nuestra primera parada en China, cuando anunciaron que el vuelo estaba demorado por tráfico aéreo en el territorio chino. Tráfico aéreo. Era la primera vez que escuchábamos eso. Parecía que nuestro primer prejuicio acerca de China -las multitudes a donde quiera uno que vaya, inclusive en el aire-, ya se estaba haciendo realidad. En ese momento me di cuenta que estábamos llegando a China cargadísimos de prejuicios y preconceptos de lo que para nosotros representaba ese país. ¿Por qué será que cada uno de nosotros cree conocer China aunque nunca hayamos estado ahí? Bueno, nosotros tenemos algunas teorías: Empecemos por el hecho de que cualquier gran ciudad del mundo tiene su Chinatown, su pedacito de China lejos de casa. Sumémosle que Buenos Aires es una ciudad que está superpoblada de supermercados chinos, por lo que es muy fácil entrar en contacto con ellos diariamente. Si este no es tu primer viaje, seguro ya te cruzaste con turistas chinos aunque hayas estado en el lugar más recóndito del planeta. Y a eso agregémosle algún libro que hayamos leído sobre Mao y el comunismo, para terminar de dibujar un boceto en nuestra cabeza de lo que es China para cada uno. Y nosotros también lo hicimos. Para mí, China era ruido, eran gritos, era contaminación, era suciedad, era smog, era gente que no respetaba las filas, era superpoblación, era un subte lleno hasta límites inimaginables en hora pico, era el país donde Facebook no funcionaba, y podría seguir enumerando. Podríamos habernos quedado en casa, visitando el barrio Chino de Belgrano un domingo cualquiera y diciendo “¡Estos chinos siempre son así y asá!”. Pero preferimos poner los prejuicios en la mesa e ir a comprobar con nuestros propios ojos qué era China en realidad. Unos pocos los confirmamos, algunos nos dimos cuenta que tenían sólo una parte de verdad, pero la mayoría los fuimos derribando uno a uno, empezando a descubrir la verdadera cara de China. Yo creo que ahí estuvo la magia, porque creánme que la República Popular nos dejó con la boca abierta todos los días y no hubo uno solo en que no nos sintamos como dos nenes exploradores.

Como verán, no me aguanté la ansiedad y ya les develé parte de nuestra conclusión final. Pero mejor rebobinemos, porque estos dos argentinos recién acababan de poner un pie en Beijing y todavía no sabían que se convertiría en una de sus ciudades favoritas…

Llegada a Beijing

No era todavía el mediodía cuando arribamos al Aeropuerto Internacional de Pekin. Eh, eh, pero no dijiste que estaban llegando a Beijing? Si. Es que, en definitiva, Beijing y Pekin son la misma ciudad, son sólo distintas formas de hablar de un mismo lugar: Así como Nueva York y “niuiork” hace referencia a una sola ciudad dependiendo quien la pronuncie, lo mismo sucede con Beijing (pronunciada al estilo chino como peiying) y Pekin (versión en español al hablar de la capital china).

Aclaradas estas dudas, les confesamos que apenas bajamos del avión dudábamos si realmente estábamos en Beijing, Pekín o como fuese. Porque… Mito #1: En China siempre el cielo es gris. Y a nosotros nos estaba recibiendo una ciudad con un cielo azul con el Sol a pleno. O tuvimos mucha suerte o elegimos un buen mes para visitar el país (Abril), porque ese cielo se repitió en la mayoría de los días que vendrían. Y aunque en el país más poblado del mundo esperábamos encontrar la cola de migraciones más larga de nuestra historia, derribamos el Mito #2 cuando descubrimos que sólo teníamos menos de diez personas adelante, y como frutilla del postre, apenas salimos nuestras valijas ya nos estaban esperando dando vueltas en la cinta. Esto arrancaba demasiado bien.

Nuestra siguiente parada fue el cajero automático del Aeropuerto para hacernos de nuestros primeros Yuanes, la moneda oficial de China. Al momento de publicar este post, 1 dolar equivale a un poquito más de 6 yuanes (CNY). Ahora sí, era hora de emprender nuestro viaje al centro de Beijing…

Lost in translation… en Beijing!

Y aunque nuestra aventura por China ya estaba empezando, es dificil de explicar el momento en que estábamos subiendo por la escalera mecánica, a punto de salir de la boca del metro para salir disparados hacia Beijing, el verdadero Beijing. El lugar que elegimos para hospedarnos estaba dentro de un Hutong muy cerca del parque Beihai. Los hutongs son barrios tradicionales chinos de más de 500 años de antigüedad, los cuales, con una Beijing en crecimiento exponencial y abierta al capitalismo, actualmente están en extinción y muchos locales pelean día a día para que no sean derribados y reemplazados por rascacielos. Al final de este post les contamos todos los detalles de nuestro alojamiento en Beijing. Gracias a las indicaciones súper precisas que nos dieron, fuimos siguiendo el mapa y logramos caminar desde la estación de metro Xisi hasta nuestro Hostel sin perdernos! Punto para nosotros 😀

Nuestro hutong: De noche se veia bastante tenebroso, pero jamás nos sentimos inseguros!

Ya eran casi las 3 de la tarde cuando oficialmente salimos a recorrer Beijing. Nuestro único y pequeño problema: En el Hostel no tenían mapa posta de la ciudad para ofrecernos, así que salimos a enfrentar Beijing sólo con la Lonely Planet que tenía apenas unos esquemas con las áreas más importantes de la capital y un mapa de la red de subtes. Pero estábamos tan felices que confiamos en nuestra suerte y sentido de la orientación, y nos dirigimos hacia nuestra primera parada, el Parque Beihai. Fue dificil llegar sin distraernos en el camino con cada detalle, todo nos parecía nuevo, distinto, loco, inentendible, todo nos generaba curiosidad.

Esta foto fue una de las primeras que tomamos ese día, caminando hacia el Parque Beihai…

Y en ese camino, nos enfrentamos por primera vez a la comida china. O mejor dicho, a todo lo que implica comer en China. Porque absolutamente todo está en símbolos chinos y no hay ni una indicación en inglés, y para colmo, empezamos a comprobar el Mito #3: En China nadie habla inglés. Con lo cual, una elección simple como un plato de noodles se convierte en toda una odisea y uno tiene que adivinar si tiene vegetales, si tiene cerdo, si tiene carne, si será picante… con una foto, o a veces ni eso. Eso sí, para los números usan los mismos caracteres que nosotros, así que nunca tuvimos problemas con el tema precios. De hecho, nos enamoramos de los precios chinos. Porque comer y vivir en China barato. MUY BARATO. Ese primer plato de noodles nos salió 12 yuanes a cada uno (equivalente a 1.80 USD), pero con los días comprobaríamos que aún podía ser mucho más barato!

Uno de los platos que cenamos la primer noche en Beijing: Estaba riquísimo, a pesar de que adentro había unos cubos de algo que nunca supimos qué era…

Después de la parada técnica para almorzar, finalmente llegamos al Beihai Park. Seguramente si están planeando su primer viaje por Beijing, este lugar se encuentra bastante abajo en la lista clásica de los must-do, superado por potencias de la envergadura de La Ciudad Prohibida o el Palacio de Verano. Pero era nuestro primer día en Beijing y decidimos arrancar por ahí porque nos quedaba cerca de donde estábamos. Por esta razón es que nos quedamos con la boca abierta cuando entramos… porque no nos faltaba mucho para descubrir que todo en China es inmenso, todo es magnífico, todo puede ser aún más grande, y el parque Beihai no se quedaba atrás. Mientras lo recorríamos no podíamos dejar de pensar que esto ni siquiera era lo mejor que tenía la capital para ofrecernos, que los platos fuertes aún no habían empezado.

Nuestras primeras vistas del parque…

Beijing desde las alturas del Parque Beihai…

Al salir, empezamos a caminar hacia lo que nos parecían unos “templos” que se veían increíbles. A medida que nos acercamos, empezamos a atar cabos hasta que nos dimos cuenta que se trataba nada más, ni nada menos… ¡que de la Ciudad Prohibida!

– Che, eso de ahí no será de la Ciudad Prohibida?

Mientras caminábamos por la calle que contactaba con la parte trasera del ícono de Beijing y palpitábamos lo que se vendría al día siguiente, nos percatamos que en el lado opuesto había un parque impresionante. Mucho verde y templos que asomaban en las alturas, hicieron que no dudáramos ni un segundo y entremos a este parque, todavía desconocido para nosotros…

Lo que no teníamos ni idea era que se trataba del Jingshan Park, uno de los lugares predilectos de Beijing para ver el atardecer cayendo sobre Ciudad Prohibida… Y no lo descubrimos hasta que, después de subir muchas escaleras y llegar a un templo, nos dimos vuelta y la vimos ahí, desde arriba, imponente y magnífica, con el corazón en la boca y la emoción a flor de piel.

Vistas imperdibles de la Ciudad Prohibida…
Personajes del Jingshan Park I
Personajes del Jingshan Park II

Porque Beijing nos estaba mostrando su mejor cara desde el primer momento. Porque esto recién empezaba. Porque nos sentíamos las personas con más suerte del mundo. Porque el Jingshan Park ocupa apenas un parráfo oculto en la Lonely Planet y nunca habíamos leído de él en ningún blog, caímos de casualidad y hoy tenemos que pasar la posta y recomendarlo. Porque al final salir sin mapa y siguiendo nuestro instinto fue la mejor decisión que podríamos haber tomado. Porque con el correr de los días seguimos descubriendo que Beijing es así, increíble, y todo, absolutamente todo, deslumbra, atrae y es imposible aburrirte, es imposible quedarte indiferente. Ese día nos fuimos a dormir con la certeza de que estábamos arrancando uno de los mejores viajes de nuestras vidas.

Atardecer de nuestro primer día en Beijing, desde las alturas del Parque Jingshan…

 


Datos prácticos para organizar tu viaje a Beijing

¿Cómo llegar del Aeropuerto al centro de la ciudad?

Nosotros nos tomamos el tren “Airport Express” hasta la estación Dongzhimen, donde se puede combinar con el metro para llegar a cualquier punto de la ciudad. Sale de la Terminal 3 del Aeropuerto y el precio por trayecto es de 25 CNY. Una vez que llegamos a la estación de metro sacamos la CI Card, la tarjeta prepago para usar el subte en Beijing. Cada tarjeta sale 20 CNY y se compran en la boleteria. El precio de cada viaje depende del trayecto, pero arrancan desde los 3 CNY. Yo se que es dificil de creer, pero absolutamente todo –conexiones, boleterías, etc.- está bien señalizado y con las indicaciones también en inglés.

Nuestro alojamiento en Beijing: Chinese Box Courtyard

Ubicado en el área de Hutones cerca del Beihai Park, nos alojamos en este Hostel que nos encantó desde el primer momento: Chinese Box Courtyard. Aunque la zona de hutones puede parecer insegura en un primer momento y especialmente de noche, cuando está bastante oscuro y casi no hay movimiento; nunca nos sentimos en peligro sino más bien todo lo contrario… caminábamos con más tranquilidad que en nuestra propia Buenos Aires! Yo le encontré la veta pintoresca desde el primer momento, a Javi le costó un poco más, pero al final terminamos más que conformes con la elección.
Nos hospedamos en una habitación con baño privado por 40 USD la noche; reservamos por Booking. Teníamos desayuno occidental con café incluido, lo cual comprobamos que en China es todo un lujo. Además, organizan grupos para viajar a distintos puntos de la Muralla, uno de los infaltables desde Beijing; nosotros lo hicimos con ellos y todo salió perfecto. También te dan la opción de lavar tu ropa, y aunque no anoté el precio en mi cuaderno para recordarlo, creanme que fue muy barato. Todos los recepcionistas hablan inglés y el ambiente que se genera está muy bueno. Como dato de color, en este hostel encontramos una versión clandestina en inglés del libro Cisnes Salvajes; libro que nosotros habíamos leído antes de llegar a China, con una fuerte crítica hacia el comunismo y el régimen de Mao… y actualmente prohibido en el país.

Visitar el Beihai Park:

La entrada sale 10 CNY. Si bien abre todos los días de 6:30 a 21, a muchos de los templos y miradores que están en su interior sólo se puede acceder hasta las 16 y hay que pagar alguna entrada extra. Como nosotros fuimos a la tarde, no pudimos entrar a muchos de ellos y de todas maneras lo disfrutamos al máximo.

Visitar el Jingshan Park:

La entrada sale 2 CNY (si, menos de 50 centavos de dólar!) y fue nuestro gran descubrimiento en Beijing. Está abierto todos los días de 6 a 21, pero después de nuestra experiencia recomendamos fuertemente visitarlo al atardecer!

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