Dime dónde viajas… y te diré que libro leer! (Parte I)

Hace ya varios años descubrí la mejor fórmula para poder seguir viajando mientras tengo que estar en mi casa, en Buenos Aires. Una fue empezar a escribir este blog. La otra, fue a través de los libros. Libros de viajes. Los hay por doquier y de todos los tiempos, desde las aventuras de Marco Polo hasta los cientos bloggers que editan actualmente sus libros de forma independiente; algunos pertenecen directamente al género y otros no tanto. Un buen libro nos puede transportar con la imaginación hacia lugares en los que nunca estuvimos, o quizás sí, pero mostrándonos esa misma realidad con otros ojos. O ese mismo lugar pero visto desde otra época. Un buen libro se puede convertir en el mejor aliado para lidiar con la depresión post-viaje. O con la ansiedad pre-viaje. Y definitivamente, también pueden ser el mejor compañero de viajes.

Con los años fui acumulando muchos libros. La mayoría me ayudaron a seguir viajando todos los días, aun desde mi casa, aun desde el tren camino al trabajo de todos los días, aun desde un café cualquiera de Buenos Aires. En esta serie “Dime donde viajas… y te diré que libro leer” empezaremos a compilar nuestros libros preferidos para viajar a cualquier parte del planeta desde el papel. En esta primera parte, vamos a viajar a África, Medio Oriente, Estados Unidos y Japón! Si andas buscando un poco de inspiración viajera… este es tu lugar 🙂

ÁFRICA

Ébano – Ryszard Kapuściński

Vamos a arrancar por mi preferido: Kapuściński es un escritor y periodista polaco que pasó más de 30 años trabajando en el continente africano. Mientras vivía en primera persona la historia del África del siglo XX, fue indagando en sus aspectos culturales más profundos y sus diferencias con el mundo occidental, para intentar entender este continente que encierra más matices que ningún otro, aunque muchas veces nos parezca que es un único punto en el mapa. Valiente y curioso como pocos, en cada capítulo nos ayuda a entender un poco más de la cultura de cada país, lo contextualiza con datos históricos y nos hace sufrir en carne propia con sus aventuras. Nos va llevando a través de 29 relatos por cada rincón de África: Ghana, Tanzania, Uganda, Nigeria, Etiopía y más…Ébano no es una crónica de viaje, ni un libro de historia y ni una novela: Es todo eso al mismo tiempo. Es uno de mis libros preferidos, ese que sé que voy a seguir leyendo a lo largo de mi vida, ese que voy a elegir para meter en mi mochila la primera vez que pise África. Ah, y algo más: El último capítulo es de lo mejor que leí en mi vida.

“ (…) El europeo y el africano tienen un sentido del tiempo completamente diferente; lo perciben de maneras dispares y sus actitudes también son distintas. Los europeos están convencidos de que el tiempo funciona independientemente del hombre, de que su existencia es objetiva, en cierto modo exterior, que se halla fuera de nosotros y que sus parámetros son medibles y lineales. (…) El europeo se siente como su siervo, depende de él, es su súbdito. Tiene que respetar plazos, fechas, días y horas. Se mueve dentro de los engranajes del tiempo, no puede existir fuera de ellos. Los hombres del lugar, los africanos, perciben el tiempo de manera bien diferente. Para ellos, el tiempo es una categoría mucho más holgada, abierta, elástica y subjetiva. Es el hombre el que influye sobre la horma del tiempo, sobre su ritmo y su transcurso. El tiempo, incluso, es algo que el hombre puede crear, pues, por ejemplo, la existencia del tiempo se manifiesta a través de los acontecimientos, y el hecho de que un acontecimiento se produzca o no, no depende sino del hombre. El tiempo aparece como una consecuencia de nuestros actos y desaparece si lo ignoramos o dejamos de importunarlo. El tiempo es una realidad pasiva y, sobre todo, dependiente del hombre. Todo lo contrario de la manera de pensar europea. Traducido a la práctica, eso significa que si vamos a una aldea donde por la tarde debía celebrarse una reunión y allí no hay nadie, no tiene sentido la pregunta: ¿Cuándo se celebrará la reunión? La respuesta se conoce de antemano: ¡Cuando acuda la gente! (…)”

“ (…) He venido a Kumasi sin objetivo alguno. Por lo general se cree que tener un objetivo marcado es algo bueno: Que la persona sabe lo que quiere y que lo persigue; por otra parte, sin embargo, tal situación le impone unas anteojeras, como las de los caballos, ve única y exclusivamente su objetivo y nada más. Y ocurre, por el contrario, que lo que está más allá, lo que sale del límite impuesto en amplitud y profundidad puede resultar mucho más interesante e importante. A fin de cuentas, entrar en un mundo diferente significa penetrar en un misterio, y ese misterio puede guardar muchos y recovecos, ¡tantos enigmas e incógnitas! (…)”

Partir para contar: Un clandestino africano rumbo a Europa – Mahmoud Traoré

“Cuando los africanos cuenten en primera persona sus experiencias de habitantes y exploradores del mundo, se habrá acabado el exotismo” Fatú Diome

De este libro me enteré casi por casualidad, cuando lo vi recomendado en el Instagram de Polviajero.com. Siendo de una editorial independiente de España, lo vuelve una figurita difícil: Es técnicamente imposible conseguirlo en librerías de Buenos Aires. Para eso siempre existe Book Depository, así que lo compré por la página y tres semanas después me llegaba por correo listo para seguir mostrándome más de la realidad africana. Una realidad vista desde una óptica totalmente diferente a la de Ébano. Mahmoud, el autor, nos cuenta en primera persona todas las penurias que tuvo que pasar como migrante clandestino mientras cruzaba el continente para intentar llegar a Europa y empezar una nueva vida llena de promesas. Desde Dakar hasta Sevilla pasaron tres años y muchas esperas, extorsiones y brutalidades. Nos muestra un África que ni siquiera imaginamos, o mejor dicho, dos Áfricas: La negra y la blanca; nos sumerge en el mundo de los guetos, de los campamentos y los centros de internamiento, desgarra su realidad y nos la muestra sin censuras. Un ejemplo de vida, de perseverancia, de sueños hechos realidad.

MEDIO ORIENTE

Vaganbundeando en el Eje del Mal – Juan Pablo Villarino

Si de viajeros argentinos se trata, Juan Pablo Villarino está entre mis favoritos. De esos que inspiran, que invitan a soñar. Aunque hoy en día hay blogs de viajes por doquier y de todas las nacionalidades, “Acróbata del Camino” fue el primero en su tipo en Argentina y nació hace más de 10 años. Desde 2005 Juan vive recorriendo el mundo y es uno de los principales defensores de que una vida nómada, aun en estos tiempos, es posible. “Reflexiones sobre la libertad envasada” (http://acrobatadelcamino.com/2010/09/reflexiones-sobre-la-libertad-envasada/) es uno de mis post preferidos y se los recomiendo para empezar a bucear por su blog.

Aunque escribió varios libros, Vagabundeando en el Eje del Mal es el único que no se editó de forma independiente, sino que se puede conseguir en cualquier librería del país. Es la crónica de su viaje de 2 años atravesando medio Oriente, cruzando a dedo por Turquía, Siria, Egipto, Irán, Irak y Afganistán. Si cualquiera de nosotros piensa rápido en estos países, probablemente se nos venga una sola palabra a la mente: Guerra. Este libro es de mis favoritos porque viene a desterrar eso, viene a sumergirte en un mundo en el que pocos viajeros han incursionado y se convierte en nuestros ojos para poder viajar hacia tierras lejanas y extrañas, que probablemente nunca hayamos pisado todavía. O no pisemos jamás. El capítulo de Siria es especialmente movilizante: Nos lleva por Aleppo, Damasco, Palmira, nos muestra lugares increíbles que hoy, diez años después, están totalmente destruidos por la guerra y ya no volverán a ser lo que eran.

“ (…) No es un libro sobre política, aunque la política no está ausente. Por el contrario, es un libro sobre el mercader que subasta naranjas en el bazar de Aleppo, sobre los ancianos que baten ritmos en tableros de damas trazados con tiza sobre el pavimento del Kurdistán iraquí, sobre el camionero despreocupado y hospitalario que me hace espacio en su cabina, sobre los activistas políticos clandestinos de Teherán y los trabajadores voluntarios extranjeros en Afganistán que alzan sus puños al miedo cada mañana, sobre los nobles maestros de Dowlat Yar que dan clase junto a las ruinas de sus escuelas. Es una muestra de un universo censurado. Un intento de rescatar un caleidoscopio olvidado en la vasta oscuridad (…)”

“ (…) Muchos europeos, al ver una noticia sobre Siria o Irak en su TV, piensan que se trata de otro mundo, pero olvidan que hay un puente concreto tendido hacia esas vidas anónimas, una misma carretera que pasa cerca de sus casas y que, después de cambiar innumerables veces de número y estado, llega a Estambul, luego a Ankara, Teherán, Herat y Kabul. El autostop me hace pensar en la humanidad como un continuum que trasciende toda fragmentación política. Nadie está tan lejos como para serme ajeno (…)”

ESTADOS UNIDOS

Hacia rutas salvajes – Jon Krakauer

“Hace dos años que camina por el mundo. Sin teléfono, sin piscina, sin mascotas, sin cigarrillos. La máxima libertad. Un extremista. Un viajero esteta cuyo hogar es la carretera. Escapó de Atlanta. Jamás regresará. La causa: “No hay nada como el Oeste”. Y ahora, después de dos años de vagar por el mundo, emprende su última y mayor aventura. La batalla decisiva para destruir su falso Yo interior y culminar victoriosamente su revolución espiritual. Diez días y diez noches subiendo a trenes de carga y haciendo autostop lo han llevado al magnífico e indómito Norte. Huye del veneno de la civilización y camina sólo a través del monte para perderse en tierras salvajes…”

Si vamos a hablar de libros de viajes, para mí, Hacia rutas salvajes es “la meca”. Es mi favorito a cualquier nivel. Y hablo en serio. Lo leí completo tres veces, releí algunos capítulos muchas veces más, tiene más páginas marcadas que cualquier otro de mi biblioteca y un montón de pasajes subrayados. Hacia rutas salvajes cuenta la historia de Chris McCandless un chico de 24 años proveniente de una adinerada familia de Washington DC, quien luego de graduarse inicia un viaje en autostop por Estados Unidos hasta llegar a Alaska, donde pasó los últimos cuatro meses de su vida viviendo de forma puramente salvaje y primitiva.

Jon Krakauer, autor del libro y alpinista, pasó muchos años rastreando todos los detalles de la vida de McCandless. Recopilando los diarios y cartas que dejó en el camino, intentó comprender sus motivaciones e ideales y, en última instancia, responder a la pregunta fundamental: ¿Por qué un joven recién graduado decide cortar todos los lazos con su familia y perderse en una región inhóspita? En la búsqueda de esa respuesta, el autor nos sumerge en la mente de McCandless, mientras recorrermos con él la ruta hacia Alaska, y termina reflexionando sobre temas tan amplios como la vida misma. Hacia rutas salvajes se convierte así en un canto a la libertad y es de lectura obligada para cualquiera que alguna vez haya fantaseado con una vida nómada y libre. Hay veces que la vida nos va llevando inevitablemente por caminos que no eran los planeados, y cuando nos vemos sumergidos en esa vorágine, en ese presente que nos arrastra, que nos hace sentir que no podemos elegir, siempre es bueno tener algo de que aferrarnos, como un ancla, algo que despierte nuestra esencia y nos recuerde quiénes somos, qué queremos y cuáles son nuestros sueños. Yo tengo dos libros-ancla: Uno es Hacia rutas salvajes y por eso lo leí tantas veces. Y cada vez que lo vuelvo a leer el hilo que me une con Buenos Aires se hace más y más delgado.

“(…) Quiero repetirte los consejos que te di en el sentido de que deberías cambiar radicalmente de estilo de vida y empezar a hacer cosas que antes ni siquiera imaginabas o que nunca te habías atrevido a intentar. Sé audaz. Son demasiadas las personas que se sienten infelices y que no toman la iniciativa de cambiar su situación porque se las ha condicionado para que acepten una vida basada en la estabilidad, las convenciones y el conformismo. Tal vez parezca que todo eso nos proporciona serenidad, pero en realidad no hay nada más perjudicial para el espíritu aventurero del hombre que la idea de un futuro estable. El núcleo esencial del alma humana es la pasión por la aventura. La dicha de vivir proviene de nuestros encuentros con experiencias nuevas y de ahí que no haya mayor dicha que vivir con unos horizontes que cambian sin cesar, con un sol que es nuevo y distinto cada día. Ron, debes renunciar a una existencia segura y monótona. Debes adoptar un estilo de vida donde todo sea provisional y no haya orden, algo que al principio te parecerá enloquecedor. Sin embargo, una vez que te hayas acostumbrado, comprenderás el estilo de una vida semejante y apreciarás su extraordinaria belleza. En pocas palabras, deja Salton City y ponte en marcha (…) No eches raíces, no te establezcas. Cambia a menudo de lugar, lleva una vida nómada, renueva cada día tus expectativas. Aún te quedan muchos años de vida, Ron, y sería una pena que no aprovecharas este momento para introducir cambios revolucionarios en tu existencia y adentrarte en un reino de experiencias que desconoces. Te equivocas si piensas que la dicha procede sólo o en su mayor parte de las relaciones humanas. Dios la ha puesto por doquier. Se encuentra en todas y cada una de las cosas que podemos experimentar. Sólo tenemos que ser valientes, rebelarnos contra nuestro estilo de vida habitual y empezar a vivir al margen de las convenciones (…) Está ahí fuera, sencillamente, esperando que la agarres y todo lo que tienes que hacer es el gesto de alcanzarla. Tu único enemigo eres tú mismo y esa terquedad que te impide cambiar las circunstancias en que vives (…) Espero que la próxima vez que nos veamos seas un hombre nuevo y hayas acumulado un sinfín de aventuras y experiencias. No lo pienses dos veces. No intentes encontrar justificaciones para aplazarlo. Sólo tienes que salir y hacerlo. Así de simple (…)”

(Fragmento de la carta que Chris escribe a uno de los tantos amigos que hizo en el camino, Ron Franz. Cuando Ron recibió esta carta tenía 81 años. Vendió todas sus pertenencias, dejó atrás su departamento y compró una caravana. Cuando el autor lo entrevistó para escribir el libro, ya tenía 85 años y lo tuvo que hacer en la ruta: Aún no había regresado a casa)

Everett Ruess: A vagabond for beauty – W. L. Rusho

Parece que el Oeste Americano ha inspirado a muchos, porque este libro también nos lleva para esos pagos; de hecho, supe de su existencia porque aparecían algunos fragmentos citados en Hacia rutas salvajes. Es de 1928, está publicado por una editorial local de Estados Unidos y ni siquiera está traducido al español: Si “Partir para contar” era una figurita difícil, esta ya parecía casi imposible de conseguir. Pero nuevamente nos encomendamos a nuestro salvador Book Depository, demostrando que es la mejor página para comprar libros desde cualquier parte del mundo!

Con tanto sólo 16 años, Everett dejó su vida en los Ángeles para adentrarse en un viaje en solitario por la Costa Oeste de Estados Unidos. A lo largo de cuatro años fue documentando este viaje enviando cartas a su familia, que incluían sus percepciones de algunos de los paisajes más increíbles del oeste americano, sus pensamientos, sus motivaciones, sus sueños y su forma de ver y sentir al mundo. Lamentablemente, su final fue casi tan trágico como el de McCandless: En noviembre de 1934 recibieron la última carta y nunca más se supo de él. Su hermano fue el encargado de compilar las cartas recibidas desde 1930 a 1934, dándole vida a este libro sin desperdicio.

“(…) En lo que respecta a mi regreso a la civilización, no creo que se produzca pronto. Todavía no me he cansado de los espacios salvajes, al contrario, cada vez estoy más entusiasmado con su belleza y la vida de vagabundo que llevo. Prefiero una silla de montar antes que un tranvía, el cielo estrellado antes que un techo, la senda oscura y difícil que conduce a lo desconocido antes que una carretera de asfalto, y la profunda paz de la naturaleza antes que el descontento que alimentan las ciudades. ¿Me culpas de que siga aquí, en el lugar al que siento que pertenezco y donde yo y el mundo que me rodea somos uno? (…) Sé que no podría soportar ni la rutina ni el ajetreo de la vida que estás obligado a llevar. Creo que nunca podré echar raíces. A estas alturas he buceado tanto en las profundidades de la vida, que preferiría cualquier cosa antes que tener que conformarme con una existencia sin emociones (…)”

(Fragmento de una de las cartas enviadas a su hermano Waldo. Noviembre de 1934)

JAPÓN

Tokio blues: Norwegian Wood – Haruki Murakami

Jamás había oído hablar de Murakami hasta fines del 2015, cuando los planetas se alinearon y de repente empecé a verlo y escucharlo por todas partes: En menos de una semana lo leí recomendado en un blog, alguien posteó en Facebook algo relacionado con él, y hasta una conocida cuando le dije que viajaba a Japón en un par de meses me dijo: “¡Antes de ir tenés que leer Tokio blues!” Demasiadas casualidades juntas. El destino me estaba tirando a Murakami en la cara así que no lo pensé y me compré “Tokio blues”. De ahí en adelante empezó la adicción: Se convirtió en mi autor favorito y no pasan más de tres meses sin que vuelva a leer algo de él.

Leer Tokio Blues implica automáticamente sumergirse en el Tokio de los ’70 de la mano de su protagonista, Toru Watanabe, y su complicada adolescencia; pero más aún, implica meterse de lleno en la cultura japonesa, su forma de pensar, de sentir, de relacionarse, de vivir. Fue el mejor prólogo para mi viaje a Japón y cada vez que leo un libro de Murakami, una parte de mi vuelve a estar más cerca de Japón y de su cultura fascinante.

…Todavía nos quedan muchos más libros para recomendarte y seguir viajando con la imaginación! ¡NOS VEMOS EN LA SEGUNDA PARTE!

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