Koh Larn: El paraíso a sólo 150 km. de Bangkok

Si hablamos de playas paradisíacas en Tailandia, seguramente nuestra mente vuela hacia el Sur y automáticamente pensamos en lugares como Koh Phi-Phi, Koh Lipe, Koh Tao o Koh Phangan. Pero acá no vamos a hablar de ninguna de ellas.

Nuestro paso por Tailandia fue corto: Bangkok fue nuestra puerta de entrada a Asia, y sólo pasaríamos allí 4 días antes de partir hacia Camboya. Después de los primeros días a pura caminata por la ciudad, con sensaciones térmicas incalculables, nuestra necesidad de playa empezó a aumentar más y más. Ahí fue cuando nos enteramos de la existencia de Koh Larn, una pequeña isla a menos de 150 km. de Bangkok. La idea de ir y volver en el día desde Bangkok resultaba posible y tentadora, pero no encontrábamos mucha información en internet de viajeros que hayan hecho lo mismo. Así que tuvimos que ir descubriéndolo en el camino. Con el objetivo playa en mente, una mañana calurosa de marzo nos levantamos más temprano que nunca y nos tomamos un taxi hacia Victoria Monument…

Si vos también querés alejarte por un ratito de Bangkok y pasar un día en una playa paradísiaca, seguí leyendo y enterate como siguió esta aventura…

Si, las playas paradisíacas no están solamente en el Sur…

Wikipedia diría algo así como: Koh Larn (o también conocida como Isla Coral) es una pequeña isla a sólo 7 km. de Pattaya, una de las ciudades costeras más importantes de Tailandia. Pattaya está separada de Bangkok por 150 km.

La mente del viajero recién llegado a Asia, dice: Son sólo 150 kilómetros. Bangkok y Pattaya están conectadas por muchos medios de transporte. Ergo, llegar a Koh Larn es muy fácil y barato.

Aunque también se puede llegar en bus o tren, una de las mejores formas de viajar hacia Pattaya –y especialmente si la idea es ir y volver en el día- es en mini-van. Desde Victoria Monument salen muuuuchas mini-vans hacia distintos puntos cercanos a Bangkok, entre ellos, Pattaya. Nuestro objetivo era llegar especialmente al puerto de Pattaya, Bali Hai Pier, desde donde tomaríamos un ferry hacia Koh Larn. La ruta parecía fácil. Nada podía salir mal.

Crónica de nuestra ruta hacia Pattaya: Nube de pensamientos en un viaje muy bizarro…

Eran cerca de las 6 de la mañana cuando salimos del hostel y Bangkok parecía ya haber despertado hacía rato: Amanecer, bruma, tráfico, el olor a padthai presente, los tuk-tuk a la orden del día cazando turistas, y, ya desde temprano, el calor sofocante que seguía confirmando nuestra decisión de ir hacia la playa. Compramos algunas cosas en el 7-Eleven de nuestra esquina, paramos un taxi y nos dirigimos hacia Victoria Monument. Aunque en la mayoría de las ciudades del mundo tomar un taxi es casi un lujo, en Bangkok moverse en taxi resulta muy, muy barato.

Al llegar a Victoria Monument, nos acercamos a uno de los tantos locales con muchas mini-vans estacionadas en la entrada. Nadie hablaba una palabra de inglés, pero nombramos la palabra mágica “Pattaya”, pagamos 90 THB cada uno y ya estábamos listos para subir. Pronto entendimos que acá no hay horarios, sino que las mini-vans van saliendo a medida que se llenan. Por suerte, unos 10 minutos más tarde, un chico del lugar nos agarró de la mano y nos indicó cuál era la van a la que teníamos que subir.

Arrancamos. Siiiiiii! Nos vamos a la playa, oh oh oh! Pero, al instante empezamos a mirar a nuestro alrededor, y en un rápido escaneo descubrimos que: Eramos unas doce personas. Todos parecían ser tailandeses. Entre ellos, había tres chicas que tenían uniforme de colegio. Nadie tenía aspecto de estar camino hacia a una playa paradisíaca. Repetimos, había tres chicas con uniforme de colegio. Creo que estamos yendo para cualquier lado. Nos paramos y le preguntamos al chofer si nos dejaba en el puerto de Pattaya. Nos miró con cara de no entender nada. Mejor dicho, todos nuestros compañeros de viaje nos miraron con cara de no entender qué hacíamos ahí. Buscamos en nuestro alrededor una ayuda salvadora, sin grandes especificaciones ni pretensiones: “Pattaya?” “Pattaya, Pattaya!”, dijeron varios. Bueno, si todos repiten ese nombre, al menos estamos yendo en la dirección correcta. El tema es que Pattaya es una ciudad grande, y no teníamos ninguna certeza de que nos vaya a dejar cerca del puerto. Sumado a esto, lamentablemente esta ciudad se ganó bastante mala fama por su ambiente nocturno, prostitución infantil y otras yerbas. Ir hacia otro lugar que no fuera el puerto no estaba en nuestros planes. Agarramos la ruta. Nos alejamos cada vez más de Bangkok. Y que lento está yendo esto, por Dios, estos 150 km. van a ser más largos de lo que pensábamos. Pero entre música y los sandwiches que habíamos comprado en el 7-Eleven, se nos fue pasando el viaje. Empezaron a aparecer ante nosotros paisajes de ruta increíbles, con vegetación frondosa y palmeras; algunas colinas se dibujaban alrededor. Buena música de fondo. Quizás este valiendo la pena esto. Cuando, de repente, el chofer dijo algo incomprensible para nosotros y estacionamos en el medio de la ruta. Una ruta rodeada de lo más parecido a una selva para nosotros, con una estación de servicio de mala muerte. Todos empezaron a bajar, así que bueh, bajemos. ¿Dónde %$#! estamos?. Uno de nuestros compañeros tailandeses nos empieza a sonreir y de alguna forma entendemos que nos preguntaba de dónde veníamos. “Ohhh, Argentina, Maladona!” (¿Se imaginará Maradona hasta donde llegó su fama?) Esta es nuestra chance, él nos tiene que entender, tenemos que saber si esto nos va a dejar en el puerto o dónde vamos a terminar: Le mostramos una foto de la isla y empezamos a repetir “Koh Larn, Koh Larn!”. “Ohhhhhh, Koh Larn, yes, yes…” y nos miró con cara de que estaba todo bien. Perfecto, él seguro nos avisa cuando bajar, todo va a salir bien, seguramente nos deja en el puerto, estamos yendo en la dirección correc… che, cuantos mosquitos. El repelente!  Nos olvidamos de ponernos repelente!

Cuando volvimos a subir a la mini-van nos quedaba todavía casi una hora de viaje en la cual: Seguimos un poco más en la ruta, entramos a Pattaya, algunos se empezaron a bajar en las afueras de la ciudad -incluidas las chicas con uniforme de colegio-, pasamos por zonas muy humildes, volvimos a dudar si realmente íbamos a llegar a la bendita isla; cuando de repente… lo vimos. El puerto. Inconfundible. Imposible no verlo, porque la mini-van pasa justo por la calle que da al mar, y ya se ven desde lejos los barcos, ferrys, veleros y todo el ambiente portuario. Igualmente, nuestro amigo que conocía a Maradona nos avisó muy alegremente que habíamos llegado.

Apenas bajamos, el reloj marcaba las 10 de la mañana. El calor ya no era tan sofocante como en Bangkok. Corría el viento. Y el olor a mar tapaba cualquier padthai que se pudiese estar cocinando. ¡Lo logramos! ¡Llegamos al puerto de Pattaya!

El Puerto de Pattaya, muy al estilo Hollywood…

La parte más fácil: Cómo llegar a Koh Karn desde el Bali Hai Pier

Una vez en el puerto de Pattaya podemos ir hacia Koh Larn en ferry: Por 30 THB, se puede llegar a Tawaen Beach (la playa más popular) en menos de 40 minutos. En el Pier van a encontrar fácilmente el puesto donde venden los billetes para el ferry. También hay una tabla de horarios de salida desde y hacia Pattaya… aunque, al igual que pasó con las mini-van, acá también el ferry salía cuando se llenaba y nunca se respetaron esos horarios. Los ferrys hacia la isla salen desde las 8 AM y el último para volver sale desde Koh Larn a las 5 PM.

Tabla de horarios del Ferry que hace el trayecto Pattaya - Tawaen Beach... horarios que nunca se cumplieron, jeje
Tabla de horarios del Ferry que hace el trayecto Pattaya – Tawaen Beach… horarios que nunca se cumplieron, jeje

Hay también otras playas más alejadas (nos hablaron muy bien de Samae Beach), pero nosotros optamos por la primera… queríamos mar ya! Otra opción para llegar a la isla es hacerlo en Speed Boat: Es mucho más rápido (alrededor de 15 minutos) pero también más caro, rondando los 2.000 THB; aunque si se trata de un grupo de varias personas quizás esta opción sea más conveniente.

Antes de subir al ferry compramos unas frutillas en el puerto; y ahora sí, con provisiones en mano, nos entregaron un chaleco salvavida a cada uno, y a sentarnos en el ferry a esperar que partiera…

Las playas de Koh Larn son muy famosas dentro del turismo ruso. Eso habíamos leído, pero hasta que no estuvimos arriba de ese ferry, no nos imaginábamos qué tan popular era. Haciendo un cálculo rápido, había fácilmente 70% de rusos que, como nosotros, estaban ansiosos de llegar a la isla. Después de 40 minutos de viaje, bajamos del ferry…

¿Qué hacer en Koh Larn?

Bajando del Ferry… ¡Llegamos al paraíso!

Por supuesto que va a depender del tiempo que dispongas. Si tu caso es como el nuestro y tu idea es ir a pasar sólo el día y volver en el último ferry, lo mejor es aprovechar para disfrutar de la playa y el mar, y no mucho más que eso… Si dispones de más tiempo, muchas personas optan por alquilar una moto para recorrer la isla (que de por si no es muy grande, unos 4 km. de largo)

Nosotros llegamos hacia las 11 de la mañana, así que nos dedicamos a aprovechar la playa hasta cerca de las 17, cuando volvimos al puerto para tomar el ferry de vuelta hacia Pattaya. En Tawaen Beach hay sectores llenos de reposeras y sombrillas que se pueden alquilar por 10 THB por todo el día. Almorzamos en la playa, gastando más o menos lo mismo que en Bangkok (un plato de padthai con una cerveza por alrededor de 50 THB)

Playas de arena blanca, aguas turquesas y tibias…
…Koh Larn se convirtió en nuestro paraíso!
Un día de playa desde Bangkok… es posible!
Nos quedamos con ganas de manejar esas motos de agua… Playas tailandesas, prometemos volver con más tiempo!
Koh Larn es famosa por sus Corales…
Todos disfrutando de un día de playa genial… Inclusive este monje, con su selfie-stick!

En definitiva, aunque en materia de playas Tailandia tiene muchísimo más para ofrecer, Koh Larn cumplió todas nuestras expectativas y más! Playas de arena blanca, mar turquesa y aguas cálidas. Cuando decidimos no ir para el sur tailandés en este viaje, pensamos que nos estábamos resignando a no conocer por ahora sus famosas playas. ¡Por suerte no fue así! Koh Larn nos regaló un día de paraíso, diversión y relax a sólo 2 horas de Bangkok…

EXTRA 1: ¿Y cómo fue la vuelta?

Bueno, muy parecida a la ida, pero ahora ya sabíamos con qué nos íbamos a encontrar. Muy resumido: Tuvimos que esperar bastante a que saliera la mini-van desde el puerto de Pattaya. Viajamos con un grupo de monjes. También hicimos una parada antes de llegar a Bangkok para cargar combustible. El baño de la estación de servicio era tipo letrina, y sin separaciones entre ellas -te veían todos-. No me animé y me aguanté hasta llegar al hostel. Llegamos a Victoria Monument antes de las 11 de la noche.

EXTRA 2: Cómo llegar a Pattaya desde Bangkok si disponés de más presupuesto

Cuando empezamos a averiguar acerca de cómo llegar a Koh Larn; también mandamos un mail a la agencia de viajes “Mundo Nómada Travel” con sede en Bangkok. Ellos nos ofrecieron un transporte privado hasta el puerto de Pattaya, ida y vuelta, por 4400 THB para los dos. Como estaba totalmente fuera de nuestro presupuesto, terminamos viajando en mini-van: Gastamos 180 THB ida y vuelta, y ganamos una gran experiencia! Pero si contás con más presupuesto o son varias personas, quizás te sirva conocer esta opción.

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