Historia de amor en Valparaíso

“Valparaíso, qué disparate eres, qué loco, puerto loco, qué cabeza con cerros, desgreñada, no acabas de peinarte, nunca tuviste tiempo de vestirte, siempre te sorprendió la vida, te despertó la muerte (…)” Oda a Valparaíso. Pablo Neruda.

Mi historia con Valparaíso es una historia de amor. Y como toda buena historia de amor, empezó hace un par de años atrás… en París. Si, leyeron bien; me enamoré de Valparaíso mucho antes de pisarla y caminando por las calles de Paris. *Suena una guitarra suave con algún violín de fondo, todo se tiñe de blanco y negro, y empieza a contar la historia…*

Corría el año 2015. Era nuestro primer viaje a Europa y caminábamos por las calles de Montmartre, el barrio más lindo de París. Mientras Javi no paraba de sacar fotos, yo estaba inmersa en un monólogo en voz alta declarándole mi amor a ese rincón de la capital francesa. En ese momento, quizás por ese lazo invisible que une a todos los viajeros cuando estamos lejos de casa, quizás porque uno se siente más desinhibido y las conversaciones con extraños son moneda corriente; la cuestión es que un hombre que caminaba a nuestra par nos pregunta si conocíamos Valparaíso. Ante nuestra negativa, prosiguió diciendo: -Este lugar me recuerda tanto a Valparaíso; si les gusta Montmartre entonces tienen que ir a Valparaíso, les va a encantar.

Después de eso, cada uno siguió su camino, pero a mi sus palabras no me fueron indiferentes. Desde el momento en que regresamos no pude dejar de pensar que a 1.500 kilómetros de mi casa había un lugar, una ciudad que alguien había recordado mientras caminaba por Montmartre. Esa época coincidió con el boom de viajes de compras a Santiago de Chile desde Buenos Aires, y yo no podía entender cómo alguien podía preferir encerrarse en un mega-shopping cuando a menos de 2 horas de viaje estaba mi Valparaíso, la Valparaíso a la que yo me moría por ir, mi pedacito de París cerca de casa.

A París viajamos en enero de 2015. Dos años más tarde, pisé por primera vez Valparaíso. El momento elegido: Febrero de 2017, durante los feriados de Carnaval. Teníamos 4 días para escaparnos de Buenos Aires y varios kilómetros LANPASS a punto de vencerse que se materializaron en dos pasajes rumbo a Santiago de Chile. Sin embargo, lo único que conocimos de Santiago fue el aeropuerto y la terminal de ómnibus porque, a diferencia de nuestros compatriotas que volvían cargados de Smart-TVs y bolsas de H&M y Forever 21, decidimos dedicarle los 4 días completos a Valparaíso y a su vecina, Viña del Mar. Y vale aclarar que, aunque yo estaba totalmente segura de esa decisión, porque quería exprimir hasta el último rincón de la ciudad con la que había generado un vínculo invisible a lo largo de dos largos años, Javi estaba un poco desconfiado: Todavía pensaba que el hombre que habíamos encontrado en París probablemente era un bohemio loco y la idea de que Valparaíso tenga algún parecido con el barrio parisino la tomaba con pinzas y mucha desconfianza.

Sin embargo, pocas veces tuvimos decisiones tan acertadas al organizar el viaje. Para el cuarto día yo ya estaba como una adolescente enamorada con Valparaíso y Javi, que le encanta ver las ciudades desde el lente de la cámara, no paró de sacar fotos ni un segundo, como hacía 2 años ese día en Monmartre.

Por alguna razón, no pude sentarme a escribir sobre Valparaíso hasta hoy, varios meses después. Pero quería hacerlo. Tenía que hacerlo. Porque hay tantas personas viajando hacia Santiago de Chile que quizás no tienen ni idea de que a 115 kilómetros se encuentra una de las ciudades más lindas que conocimos. Una ciudad que a veces se siente como un gran barrio, una ciudad que parece congelada en el tiempo, donde la bohemia y el arte se respira en cada rincón, donde la decadencia de un tiempo pasado que fue mejor se logra llevar con estilo y orgullo; una ciudad que tiene personalidad propia como pocas. ¿Empezamos a caminarla juntos? Aunque, primero lo primero…

¿Cómo llegar a Valparaíso desde el Aeropuerto Internacional de Santiago de Chile (SCL)?

Llegar a Valparaíso en transporte público desde el aeropuerto es mucho más fácil de lo que puede parecer en un principio:

  1. Desde el aeropuerto (frente a las puertas 4 y 5, en el primer piso) se toman los buses hacia la terminal “Pajaritos” de Santiago de Chile. Las empresas Centropuerto y Turbus hacen el trayecto por 1700 pesos chilenos (CLP)
  2. Una vez en la terminal Pajaritos, compramos en cualquier ventanilla pasaje para el próximo bus hacia Valparaíso. La empresa Turbus tiene una frecuencia de 15 minutos, así que no tuvimos que esperar demasiado; cada pasaje nos salió 6.400 CLP.

En total, demoramos 2 horas en llegar desde el Aeropuerto hasta la terminal de buses de Valparaíso. Una vez que pisamos Valparaíso, segundo punto importante:

¿Dónde hospedarse?

Valparaíso es una ciudad dividida en dos partes: El plan, que es la parte baja de la ciudad e incluye al Puerto, el distrito financiero y la zona comercial. La otra mitad de Valparaíso se eleva hacia el cielo entre miles de casitas de colores, calles que parecen laberintos, escaleras y los famosos ascensores: Los cerros. Son casi 50 y hogar de la mayoría de la población.

Nosotros nos hospedamos en el cerro más grande de todos, que se encuentra en uno de los extremos de la bahía: Playa Ancha. Más de una vez hemos recomendado alojamientos con sus pro y sus contras, pero en Valparaíso podemos decir que nos hospedamos en uno de los mejores Bed & Breakfast en los que estuvimos hasta el momento: Costa Azul. Y no estamos hablando de lujos o comodidades, estamos hablando de un lugar cálido atendido por dos anfitriones excelentes que se esforzaron en que aprovechemos la ciudad al máximo: Luca y Nina. El desayuno, preparado especialmente por ellos, está entre los mejores que hayamos probado (no dejen de pedir la torre de panqueques!), las vistas desde la habitación son increíbles y el área común es como un hogar lejos del hogar. Nosotros pagamos casi 50 USD por noche por una habitación privada doble, pero también hay dormitorios compartidos que son mucho más económicos.

*Le cuento a Javi que arranqué a escribir el post de Valparaíso. Automáticamente me llega un mensaje diciendo: ¡No dejes de nombrar a Luca y a Nina!* Asi que, una vez más, ¡Gracias chicos!

La vista desde nuestra habitación…

Nuestra ruta por Valparaíso

1. Caminando Valparaíso con “Tours 4 Tips”

Si te gustan los Free Walking Tours como a nosotros, te adelantamos que acá hay varios y muy buenos; para nosotros fue la manera perfecta de entrar en contacto con la ciudad y conocer de primera mano la historia de Valparaíso. Hicimos dos con la empresa “Tours 4 Tips”, nos la habían recomendado y terminamos tan contentos que ahora somos nosotros los que la recomendamos.

Free Walking Tour 1: Valparaíso Alternativo. Salen todos los días desde la plaza Sotomayor a las 10 AM. Desde el barrio Puerto nos tomamos la micro* “O” que sube desde el plan, atravesando 14 cerros -como un bus turístico, pero a precio popular! Jeje- y fuimos bajando caminando a lo largo de casi 3 horas, hablando de las épocas de gloria de Valparaíso gracias a su puerto, la consiguiente decandencia cuando se abrió el canal de Panamá, y hasta del régimen militar que atravesó Chile, al igual que Argentina, hace no tantos años.

*Uno de los primeros términos que aprendimos en Chile. Acá al colectivo/bus de corta distancia dentro de la ciudad, se le llama “la micro”. Si, la micro, no fue un error de tipeo. Los pasajes salen entre 400 y 460 CLP, dependiendo de la distancia, y se puede pagar en efectivo al chofer.

La micro por las calles de Valparaíso…
Y otro medio de transporte clásico de esta ciudad… el trolebus!
Los colores se pierden en el horizonte. Y en el medio, el cementerio protestante más antiguo de América Latina…
Y ahora cambiamos de perspectiva: Desde el cementerio…

Free Walking Tour 2: Imperdibles de Valparaíso. También salen de la plaza Sotomayor, pero a las 3 PM. Nosotros hicimos los dos walking tour en un mismo día, con almuerzo en el puerto en el medio. En esta caminata fuimos a los cerros más famosos y lindos de Valparaíso: Los cerros Alegre y Concepción; además entramos en contacto con una de las facetas características de la ciudad, el arte callejero. Sólo porque recorre los rincones más conocidos y turísticos de Valparaíso, si tienen tiempo para hacer únicamente uno, les recomendamos elegir este.

A los cerros se puede subir por escalera (izquierda) o usando los famosos ascensores por 100 CLP (derecha)

2. Visitar “La Sebastiana”

“Yo construí la casa / La hice primero de aire, / luego subí en el aire la bandera / y la dejé colgada / del firmamento, de la estrella / de la claridad y de la oscuridad (…) / Algo pasa y la vida continúa / La casa crece y habla, / se sostiene en sus pies, / tiene ropa colgada del andamio / y como por el mar la primavera / nadando como náyade marina / besa la arena de Valparaíso. / Ya no pensemos más: ésta es la casa, / ya todo lo que falta será azul / lo que ya necesita es florecer. / Y eso, es trabajo de la primavera” La Sebastiana. Pablo Neruda.

La Sebastiana es una de las tres casas que tenía Pablo Neruda en Chile (las otras están en Isla Negra y Santiago)

Quizás, si no te gusta el escritor, el plan suene aburrido o no imprescindible. Grave error. Gravísimo. Porque la Sebastiana fue uno de nuestros rincones preferidos de Valparaíso, por su arquitectura particular, por las vistas de la ciudad desde las alturas; porque el recorrido con el audio-guía está muy bien logrado y no es una mera descripción histórica, te sumerge en la casa, te transporta, te hace volar la imaginación y para cuando llegas al último piso es muy difícil que no te emociones.

La Sebastiana está abierta todos los días, excepto los lunes, de 10 AM a 6 PM (durante temporada alta -enero/febrero- cierra a las 7 PM). La entrada cuesta 7.000 CLP (2.500 CLP si tienen carnet de estudiante, no se olviden de llevarlo!) Está ubicada en el cerro La Florida, la micro 612 los deja directo… o si se animan pueden subir a pie. Nosotros hicimos la subida en micro y la bajada a pie, las vistas y el ambiente no tienen desperdicio.

3. El Puerto

El Puerto de Valparaíso fue el responsable de la época de oro de la ciudad hasta principios del siglo XX. Por casi 100 años supo ser un punto estratégico para el comercio y las comunicaciones ultramarinas entre América y el Viejo Mundo, atrayendo a comerciantes de todas las nacionalidades que se asentaron en Valparaíso buscando un futuro mejor. Sin embargo, la destrucción causada por el terremoto que sacudió la ciudad en 1906, sumado a la apertura del canal de Panamá en 1914 y la consolidación de Santiago como ciudad comercial y política, fue dejando lentamente a la “Joya del Pacífico” fuera del nuevo escenario comercial e iniciando su etapa de decadencia. Hoy en día, sólo vemos la sombra del que fue uno de los puertos más grandes e importantes de América.

Nosotros aprovechamos nuestro recorrido por el puerto para hacer lo que más nos gusta: ¡Comer! Oferta gastronómica hay mucha y se puede comer muy bien por poca plata, entre 5.000 y 10.000 CLP por persona, dependiendo el tipo de pescado y el lugar.

4. Por la noche: Cerro Alegre y Concepción

Algunas zonas de Valparaíso pueden dar un poco de miedo una vez que cae el sol, aunque jamás nos sentimos inseguros. Sin embargo, los cerros más turísticos (Alegre y Concepción) tienen el mejor ambiente nocturno para caminar, comer y disfrutar las vistas de la ciudad por la noche.

Nuestra ruta por Viña del Mar

Atardecer en Viña del Mar

Legado de la infancia, para mí Viña del Mar era igual al Festival de la Canción. Por suerte, la “Ciudad Jardín” es muchísimo más que eso, pero teníamos que ir para comprobarlo.

¿Cómo llegar a Viña desde Valparaíso? Viña del Mar está pegadita a Valparaíso, así que es muy fácil llegar en transporte público. Las micros 602 y 603 sobre la Avenida Errázuriz (la que va siguiendo el recorrido de la costa) te dejan en Viña en 20 minutos por 460 CLP. No podemos asegurar hasta qué hora pasan, pero la hemos tomado para volver a Valparaíso cerca de las 12 de la noche y no tuvimos problemas.

Seguimos con los Free Walking Tour. Como nos habíamos quedado tan contentos con los free walking tours que habíamos hecho en Valparaíso, decidimos tomar el mismo en Viña. Salen del Reloj de Flores a las 10 AM y a las 3 PM. Nosotros lo hicimos por la mañana, así después nos quedaba el día libre para hacer playa.

Playas. Acá pudimos comprobar uno de los mitos que teníamos más arraigados: El agua del pacífico es fría. Y yo le agregaría, es muy fría cuasi helada. Porque aun cuando hacía 30 grados de calor y estábamos caminando en malla listos para meternos, salimos corriendo apenas pusimos un pie en el mar. Algo importante a tener en cuenta es que está prohibido el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública, por eso no se ve a nadie tomando cerveza o tragos en la playa, si o si hay que entrar adentro de un bar… que por suerte hay, y muchos!

Siguiendo el borde costero hay varias playas, nosotros nos tomamos una micro hasta la playa Reñaca, porque nos quedaba a medio camino entre el centro de Viña y nuestra siguiente actividad…

…las Dunas de Concón! Tenemos que reconocerlo. No somos personas de playa, todavía no activamos ese chip y la idea de estar tirados en la arena nos parece un gran plan sólo por los primeros 5 minutos. Por eso, ir a las Dunas de Concón fue de lo más divertido que hicimos en Viña y se lo recomendamos a cualquiera que esté un día completo en la ciudad. Ubicadas hacia el norte, pasando Reñaca, se ubican las famosísimas Dunas de Concón. El principal atractivo de este sistema dunar es hacer sandboard, o si son principiantes como nosotros y con problemas de equilibrio, mejor tirarse con la tabla pero sentado: Diversión garantizada. Si logran subir hasta la cima de las dunas se tienen unas vistas increíbles de la costa. ¿Qué tenés que saber antes de ir a las dunas? Importantísimo, llevar calzado cerrado porque la arena quema y mucho! Las tablas se alquilan por 1.000 CLP la hora; pensamos que iba a ser poco tiempo, pero la verdad es que terminamos muertos y fue más que suficiente.

La foto no le hace ni un poco de justicia a las dunas… Se nota que nos divertimos mucho porque sacamos muy pocas fotos, perdón!

Y para los que no quieren resignar el shopping… A diferencia de Valparaíso, en el centro de Viña del Mar hay varias tiendas grandes -como Falabella- y centros comerciales. El Mall Marina es el shopping más grande de Viña, y aunque desconocemos si hay mucha diferencia con los famosos shoppings de Santiago, los precios que vimos nos parecieron muy baratos con respecto a Buenos Aires.

Valparaíso a lo lejos, desde Viña del Mar…

En definitiva, la combinación Valparaíso y Viña del Mar fue uno de nuestros viajes cortos favoritos y de esos que les recomendamos a todo el mundo. Si en algunos viajes nos había salido todo mal, del otro lado de la moneda están las escapadas como ésta, donde todo parece salir bien, donde cada decisión es acertada y queda esa nostalgia y ganas de volver pronto. Al hombre que conocimos en París y nos implantó la idea de Valparaíso, nunca vamos a dejar de agradecerle; porque a fin de cuentas, Valparaíso no fue una porción de París cerca de casa… nada más lejos que eso. Valparaíso es única e irrepetible, ciudad y hogar al mismo tiempo, es puerto, es mar, es gaviotas, es color, es graffiti, es arte, son ascensores, escaleras, es laberinto; es ciudad en las alturas, es decadencia con una sonrisa, es bohemia; o en palabras de Neruda, estrella oscura eres de lejos, en la altura de la costa resplandeces y entregas pronto tu escondido fuego…

Cómo no nos íbamos a enamorar de Valpo!

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