Guía para visitar el Valle Sagrado desde Cusco (sin tour)

Visitar el Valle Sagrado de los Incas es, junto con Machu Picchu, uno de los imperdibles para cualquier viajero que ponga sus pies en Cusco. Ubicado a orillas del río Urubamba, al noroeste de la ciudad de Cusco, el Valle Sagrado es hogar de muchos sitios arqueológicos y pueblos incas tradicionales; la forma más común para visitarlo es en alguno de los numerosos tours que salen a diario desde Cusco.

En nuestro viaje a Perú en Agosto de 2018, nos habíamos propuesto visitar el Valle Sagrado por libre, evitando contratar un tour que nos ate a estar una determinada cantidad de tiempo en cada lugar. Y desde ya te vamos adelantando que lo logramos, pero hay dos puntos que deberías tener en cuenta:

  1. Visitarlo por libre no necesariamente es más barato que hacerlo en tour. De hecho, terminamos gastando más dinero haciéndolo de esta manera.
  2. Para recorrer el Valle sin tour, si o si necesitás disponer de más tiempo. Mientras que muchos tours proponen visitar los puntos más importantes en tan sólo 1 día, hacerlo por libre en ese tiempo es prácticamente imposible. A nosotros nos llevó 4 días, y consideramos que fue el tiempo ideal.

Primer paso: Comprar el Boleto Turístico

Sin importar la forma en que planees visitar el Valle Sagrado, la compra más importante que tenés que hacer al llegar a Cusco es el “Boleto Turístico”: Este va a funcionar como tu entrada para todos los sitios arqueológicos del Valle (y también algunos museos del centro de Cusco) ¿Qué tenés que saber del Boleto Turístico?

  • Hay distintas variantes (General vs. Parciales) Nosotros compramos el General, que incluye la entrada a todos los sitios de Valle Sagrado + algunos museos del centro de Cusco (excepto Qorikancha) Después hay boletos parciales que incluyen sólo algunos sectores del Valle Sagrado.
  • El precio del Boleto Turístico General es de 130 soles (= 40 USD) y es válido para usar durante 10 días de corrido desde su emisión. Tip: Con carnet de estudiante el precio se reduce a casi la mitad (70 soles!)
  • Nosotros lo compramos en la Municipalidad Provincial del Cusco (Av. El Sol 185), a 1 cuadra de la Plaza de Armas. Está abierto de Lunes a Sábado de 8 a 18 y los Domingos de 8 a 13. Sólo aceptan efectivo. También se puede comprar en agencias de viajes autorizadas y en la entrada misma de algunos sitios arqueológicos.

Itinerario de 4 días

DÍA 1: Tambomachay, Puca Pucara, Qenqo y Sacsayhuamán

Este primer día se lo dedicamos al sector del Valle Sagrado más cercano al centro de Cusco. Decidimos arrancar esta ruta por Tambomachay, ubicado a unos 8 km. de Cusco y el sitio más alejado que íbamos a visitar en este día. Para llegar, nos tomamos las combis del “Señor del Huerto”: Salen desde la calle Recoleta, frente al Mercado de Rosaspata. Una vez que llegan al Mercado, pregunten a cualquier persona y les van a saber indicar dónde es la parada. Las combis son blancas y azules y dicen un “Señor del Huerto” gigante en la trompa, así que es muy fácil reconocerlas. El viaje hasta Tambomachay cuesta 1,20 soles y tarda unos 20 minutos.

Tambomachay: Este sitio arqueológico estaba destinado al culto al agua, por lo que está conformado por varios canales, acueductos y cascadas. Además, era usado por los incas más poderosos como un lugar de descanso…
Uno de los puntos más fascinantes de estas ruinas es su cascada principal, de la cual se desprenden dos cascadas secundarias exactamente iguales. Eso quiere decir que, si colocáramos dos botellas vacías bajo cada una de ellas, las dos se llenarían exactamente al mismo tiempo!
Después de Tambomachay, cruzamos la carretera y menos de 5 minutos de caminata nos separaban de las próximas ruinas a visitar: Puca Pucara! A diferencia del anterior, la función de este sitio era principalmente militar y de defensa para el Imperio Inca. De hecho, su nombre significa “Fortaleza Roja” del quechua.

A partir de este punto, la idea es emprender el regreso a Cusco (en bajada), visitando a mitad de camino otros dos sitios arqueológicos: Qenqo y Sacsayhuamán. Para llegar al próximo punto (Qenqo) tenemos dos opciones: Caminar al costado de la ruta (aprox. 1 hora de caminata) o volver a tomar la combi del Señor del Huerto por 1 sol.

Qenqo Grande y la entrada al Laberinto. Qenqo significa “laberinto” en quechua, y hace referencia a las galerías subterráneas en forma de laberinto que encontramos en este sitio. Se presume que fue uno de los santuarios más importantes del Imperio. Está integrado por lugares: El Grande y el Chico, separados entre sí por una corta caminata.

Nuestro siguiente punto a visitar son las ruinas de Sacsayhuamán. No sólo son las más cercanas al centro de Cusco (2 km), sino que son de las más grandes y visitadas del Valle Sagrado. Llegar a Sacsayhuamán desde Qenqo es muy fácil, sólo hay que seguir la carretera en bajada hacia Cusco en una caminata de algo menos de media hora. Si arrancaron el recorrido desde Tambomachay por la mañana, seguramente para esta altura ya va a ser el mediodía y hay que recargar energías para Sacsayhuamán, ruinas a las cuales van a dedicarle bastante tiempo. En el camino que las une con Qenqo, van a encontrar varios restaurantes familiares donde pueden comer bien por muy poca plata: Los menús rondan los 5 soles y son muy abundantes.

Sacsayhuamán es de las ruinas más grandes que visitamos este día y con una historia fascinante por detrás. Por esta razón, fue en la única en la que decidimos contratar guía en la entrada: Por un recorrido de alrededor de 2 horas nos cobró 40 soles por los dos.

Se cree que Sacsayhuamán funcionaba como fortaleza militar, y al mismo tiempo, como uno de los más grandes templos religiosos consagrados al Dios del Sol. De hecho, al día de hoy, todos los 24 de junio durante el solsticio de invierno, en Sacsayhuamán se lleva a cabo el Inti Raymi, donde se escenifica el ritual incaico de culto al Dios Sol o Inti.

Uno de los puntos más fascinantes de Sacsayhuamán es su arquitectura. Si bien respeta la típica forma de construcción inca, es en este sitio donde la desarrollaron a mayor escala, utilizando grandes bloques de piedra de hasta 9 metros de alto. Estos muros megalíticos sorprendieron a los conquistadores españoles. 

Después de haberle dedicado casi 3 horas a Sacsayhuamán, había llegado la hora de emprender la bajada a Cusco… o mejor no todavía. Porque antes decidimos hacer una pequeña caminata hasta el Cristo Blanco para seguir admirando la ciudad desde las alturas. Y recién ahí, después de haber sentido que le habíamos sacado el máximo provecho a este día, empezamos a caminar los 2 km. en bajada que nos separaban de la Plaza de Armas. En total, este recorrido nos llevó casi todo el día, saliendo a las 8 de la mañana y regresando alrededor de las 5.30 de la tarde.

DÍA 2: Pisac

Pisac fue, para nosotros, la gran sorpresa del Valle Sagrado y uno de los sitios a los que sin dudas vale la pena dedicarle un día completo. Aunque se puede visitar todos los días, un consejo que les podemos dar es tratar de acomodar el itinerario para que la visita a Pisac sea un domingo ¿Por qué? Porque el domingo es el día en el cual el Mercado Tradicional de Pisac está en todo su esplendor y pueden pasar un largo rato recorriéndolo después de haber visitado el sitio arqueológico.

¿Cómo llegar? Las combis a Pisac salen a la vuelta del Mercado de Rosaspata, sobre la calle Puputí. Pregunten y cualquier persona les va a saber indicar el punto exacto desde donde salen… aunque seguramente no sea necesario, porque nomás acercarse a la esquina de Recoleta y Puputí y van a empezar a escuchar a los choferes gritando “Pisac! Pisac!” esperando que se llenen sus combis. El viaje de ida nos salió 5 soles y tardó cerca de una hora en llegar; a la vuelta pagamos 6 soles.

Por la mañana nos encontramos con varios grupos de turistas, pero a la tarde tuvimos las ruinas prácticamente para nosotros solos…

Llegamos a Pisac alrededor de las 9 y media de la mañana y nuestro primer objetivo era visitar el sitio arqueológico. Las ruinas no quedan cerca del centro del pueblo, están ubicadas 9 km. hacia arriba, sobre la montaña. Por esta razón, la forma clásica para ir y volver es tomando un taxi. Pero, si van a dedicarle todo el día a Pisac y tienen el tiempo para hacerlo, este es el mejor consejo que les podemos dar: Hacer el trayecto de ida (en subida) en taxi, pero bajar hasta el pueblo caminando. El camino de montaña que une el parque arqueológico con el centro de Pisac fue de nuestros momentos favoritos de todo el viaje… y, al hacerlo en bajada, no es muy exigente, aunque si lleva tiempo (casi 2 horas). El taxi hasta el Parque Arqueológico nos costó 30 soles y tardamos menos de 15 minutos en llegar a la entrada.

Andenes de Pisac. Uno de los puntos más fascinantes de Pisac son las extensas terrazas de cultivo (también conocidas como andenes) que siguen la curva natural de la ladera de la montaña.

Se cree que Pisac fue una de las residencias del inca Pachacútec (el responsable de haber convertido a los Incas en un gran imperio) Por eso es que, además de las increíbles terrazas para agricultura, también encontramos espacios que se utilizaban con fines domésticos o ceremoniales. De este último, uno de los más relevantes es el Intihuatana, lugar donde se rendía culto al Sol y también era utilizado como observatorio astronómico y para establecer el cambio de las estaciones.

Camino a Pisac. El camino de regreso hacia el centro de Pisac se ubica en el lado opuesto de las terrazas respecto de la entrada, van a ver que hay un cartel que dice “A Pisac” y ahí comienzan a bajar. Pueden preguntarle a cualquier guía y los va a ayudar a encontrarlo.

Regresamos al centro de Pisac cerca de las 4 de la tarde, y todavía no habíamos almorzado. El hambre ya nos estaba pasando factura y, casi de casualidad, tuvimos la suerte de encontrar un lugar chiquito, familiar, de dudosísima higiene, pero donde comimos uno de los platos más abundantes (y baratos!) de todo el viaje. Gastamos 5 soles cada uno y, después de haber estado recorriendo las ruinas todo el día, lo sentimos como todo un banquete!

Ya habiendo recuperado fuerzas, terminamos el día recorriendo el Mercado de Pisac y donde finalmente me compré mi buzo de alpaca!

Mercado Tradicional de Pisac

DÍA 3: Ollantaytambo

Ollantaytambo queda a 70 km. de Cusco y a sólo 30 km. de Aguas Calientes, lo que convierte a este pueblo del Valle Sagrado en un enclave perfecto para visitar a la ida o al regreso de Machu Picchu. Nosotros decidimos hacerlo al regreso. El día después de Pisac, hicimos el camino de la Hidroeléctrica (también conocido como “camino alternativo”) para llegar a Aguas Calientes; allí pasamos la noche y al día siguiente nos levantamos muuuuy temprano para ir a Machu Picchu. Y después de haber pasado el día entero en Machu Picchu, ahora sí era hora de retomar nuestro recorrido por el Valle Sagrado y nos tomamos el tren de las 18.10 con destino a Ollantaytambo. El pasaje de tren Aguas Calientes – Ollantaytambo lo compramos a través de la página de PeruRail y pagamos 65 USD cada uno. Dato: Al intentar pagar los pasajes con tarjeta de crédito, sólo pudimos hacerlo cuando pusimos la opción de usar PayPal.

El tren salió con algo de demora desde Aguas Calientes, así que llegamos a Ollantaytambo cerca de las 9 de la noche y muuuuuy cansados; por lo que comimos una pizza rápida en el centro y fuimos directo hacia nuestro hospedaje a dormir. Nos hospedamos en el Tierra Inka Sacred Valley, que reservamos a través de Booking. Si bien queda cerca del centro, si llegan de noche les puede resultar bastante difícil de encontrar… el cansancio nos estaba jugando una mala pasada y no queríamos meternos en callecitas oscuras sin saber a donde íbamos a terminar, así que nos tomamos un mototaxi -una especie de tuk-tuk versión peruvian- hasta el alojamiento por 5 soles (al día siguiente, ya de día, vimos que llegar al centro era muuuy fácil -5 minutos caminando- y para nada inseguro, aun de noche)

Después de una noche de sueño, al día siguiente nos levantamos con las energías renovadas para empezar a conocer Ollantaytambo. Desde el primer momento supimos que hacer noche acá no había sido un error; Ollanta es un pueblo que enamora a primera vista y hubiera sido una locura visitarlo sólo por un par de horas. Es la única ciudad del Incanato del Perú que permanece habitada aún al día de hoy y donde se conservan casas construidas sobre verdaderos muros incas. De hecho, caminar entre esas calles estrechas y pintorescas, que confluyen en una Plaza de Armas mucho más pequeña, tranquila y auténtica que la de Cusco, hizo que ya valiera la pena estar ahí.

Durante la conquista, y mientras Cusco ya había caído en manos de los españoles, Ollantaytambo funcionó como refugio temporal para el Manco Inca. Aunque inicialmente pudo bloquear el avance español desde esta posición, no consideró viable permanecer más tiempo en Ollantaytambo y se retiró al bosque de la zona de Vilcabamba. Finalmente, Ollanta sucumbió y fue asignada a Hernando Pizarro.
Andenes de Ollantaytambo. A diferencia de Pisac, los andenes de Ollantaytambo tienen una función de resistencia (para evitar deslizamientos) y no agrícola.
Callecitas de Ollantaytambo

Después de haber recorrido el Parque Arqueológico, almorzamos en Inti Grill (muy cerca de la entrada del Parque) por 18 soles el menú y donde comimos la mejor trucha de todo el viaje. De hecho, este lugar nos gustó tanto y nos pareció tan cálido que volvimos nuevamente a la noche. Ya habiendo repuesto energías, empezamos a caminar entre las calles de Ollanta buscando la entrada a la Montaña Pinkuylluna, la que se ve justo enfrente desde el sitio arqueológico. La entrada está bastante camuflada, literalmente es una reja con un cartel que dice “Pinkuylluna”, y si andan caminando distraídos probablemente se camufle entre los restaurantes y hostales. Pueden encontrar el punto exacto poniendo “Sitio Arqueológico Pinkuylluna” en GoogleMaps. Dato importante: La subida a esta montaña es gratuita, pero bastante exigente, por lo que hay que mentalizarse en dedicarle algunas horas. Nosotros empezamos a subir por la tarde y tuvimos que emprender el regreso antes de la mitad porque calculamos el tiempo y se nos iba a hacer de noche. Por lo tanto, si realmente tienen muchas ganas de subir, háganlo a primera hora de la mañana y dejen el Parque Arqueológico para después del mediodía.

Montaña Pinkuylluna vista desde el Parque Arqueológico. Se puede subir desde las 7 de la mañana y cierran el ingreso a las 16.30.

Empezaba a atardecer en Ollanta, y mientras nos tomábamos unas cervezas Cusqueñas en unos de los bares que dan a la Plaza, nos replanteamos por un instante si no tendríamos que habernos quedado más días en este pueblo, donde se respira el pasado Inca a cada paso y el acoso al turista no es ni por cerca tan marcado como lo sentimos en Cusco.

DÍA 4: Salineras de Maras, Moray y Chinchero

Estamos ya en la recta final de nuestro recorrido por el Valle Sagrado. Los sitios que visitamos en este último día están ubicados entre Ollantaytambo y Cusco, así que lo que hicimos fue contratar un conductor en Ollanta que nos llevara hasta Cusco parando en el camino en cada uno de estos lugares. Lo contratamos a través de nuestro alojamiento y nos costó 180 soles.

Nuestra primera parada fueron las Salineras de Maras. Totalmente diferente al resto de los lugares que visitamos en el Valle Sagrado, Maras fue el principal abastecedor de sal durante la época del virreinato. La entrada a las Salineras no está incluida en el Boleto Turístico. Cuesta 10 soles y se compra al ingresar (sólo en efectivo)

En total son cinco mil piletas de agua salada sobre la ladera de la montaña; al evaporarse el agua, brotan los cristales de sal gruesa. La sal tarda alrededor de un mes en alcanzar los 10 cm. de altura, momento en el cual es recolectada.

Desde las Salineras, viajamos sólo 7 km. hasta nuestra siguiente parada: Moray. Lo más característico de este sitio es la forma concéntrica de los andenes de cultivo, lo cual tiene su razón de ser: Esta disposición produce un gradiente de microclimas, así las temperaturas varían dependiendo la altura de cada andén.

Se cree que Moray fue utilizado como un lugar para agricultura especial, ya sea para cultivar hoja de coca (uno de los cultivos más preciados de los Incas) y/o como centro de investigación, experimentando con cultivos a diferentes alturas.

Por último y antes de regresar a Cusco, visitamos Chinchero. Este sitio, uno de los menos visitados del Valle Sagrado, en tiempos de los incas era hogar de Tupac Yupanqui… De hecho, hoy en día podemos encontrar restos de su Palacio formando parte de la Iglesia Colonial de Chinchero. ¿Se acuerdan que les contamos que, cuando los españoles conquistan el Perú, Manco Inca resistió en Ollantaytambo para luego huir hacia el bosque en Vilcabamba? Bueno, en su camino hacia allí incendió Chinchero, para no dejarles provisiones a los españoles durante la persecusión.

En el Parque Arqueológico de Chinchero encontramos a los ya conocidos andenes para agricultura… y que todavía no dejaban de sorprendernos!
Chinchero también es reconocido por sus centros textiles, trabajando la mayoría con lana de alpaca y conservando las tradiciones pasadas. Está la opción de visitar alguno de estos centros pero nosotros preferimos no hacerlo.

Y siendo casi las 3 de la tarde, nos despedimos de Chinchero y del Valle Sagrado en general. Era hora de recorrer los 30 km. que nos separaban de Cusco, donde pasaríamos los últimos días del viaje. Retomando lo que dijimos al principio, recorrer el Valle Sagrado de esta manera no fue más barato ni más rápido que hacerlo con un tour, sino justamente todo lo contrario… A cambio, sentimos que pudimos aprovechar al máximo cada lugar y les destinamos el tiempo que creemos que se merecían.

Si tuviéramos que elegir, sin dudas nuestros favoritos y grandes aciertos de esta parte del viaje fueron: Hacer el camino que une el Parque Arqueológico de Pisac con el centro del pueblo y quedarnos a dormir en Ollantaytambo. Ninguna de las dos cosas hubieran sido posibles de haber visitado el Valle Sagrado con un tour.


Ojalá este post te haya servido para organizar tu viaje por el Valle Sagrado de los Incas 🙂 Si tenés alguna duda, podes dejarla en los comentarios o mandarnos un mensaje por acá. Estate atento que en las próximas semanas se viene Machu Picchu, Cusco y más Perú.

¡Nos vemos en el próximo post!

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